Reconstrucción II

No era broma cuando el pasado lunes decíamos que esta semana iba a ser una semana intensa para el blog, hay que compensar los dos meses de ausencia. Con la entrada de hoy nos vamos aproximando al estado actual de las obras, quedando a día de hoy apenas dos semanas para su finalización.

Si ya en la publicación anterior abordamos temas tan interesantes como la reconstrucción de los riñones del tablero del pontón de Casa Quemada y el tratamiento de coronación de los pretiles o la ejecución del mortero de cal hidráulica; los temas de hoy mantendrán el nivel ya que nos centraremos fundamentalmente en los trabajos de reconstrucción de los pretiles del pontón de La Cañada, los cuales se habían perdido casi por completo.


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Reconsrucción del pretil sur del pontón de La Cañada

Quizá, la reconstrucción de los pretiles del pontón de La Cañada, sea el punto más delicado de todo el proyecto y la propia obra. Tenemos que recordar que estamos interviniendo sobre un bien del siglo XVIII que fue construido con el criterio de los ingenieros Lemaur y del que no disponemos ningún material gráfico ni fotográfico que represente su estado original.Como parte del pretil norte mantenía su cota original, hecho que se conoce por la conservación de parte de la coronación del mismo, se pudo obtener la cota de referencia hasta la que se reconstruiría el pretil sur. Una vez establecido este criterio la reconstrucción debía ser lo más fiel posible a la construcción inicial. Al igual que ocurrió con el mortero de cal, se realizaron varias pruebas para determinar el sistema de ejecución de la mampostería.


Pruebas de ejecución de la mampostería de los pretiles. Pontón de La Cañada

Como se puede apreciar en la imagen, la mayor parte de las pruebas fracasaron. Aunque el aspecto heterogéneo actual de la mampostería histórica parecía indicar que los pontones fueron ejecutados con poca previsión, prisa y sin pensar demasiado en el detalle; al realizar las pruebas de reconstrucción y apreciar que la visión que ofrecían no se correspondía con la de la mampostería histórica, tuvimos que pararnos a analizar más detenidamente este sistema.

Fue muy interesante descubrir que en primer lugar se construían los muretes de contención de tierras de las rampas, que darían forma al puente, junto con la bóveda. El área entre los muros de apoyo de la bóveda y los de contención de tierras se rellenaría con canto rodado y cal. Como la superficie que ofrecía el canto rodado en el tablero era muy irregular se ejecutaría una cama de lascas de pizarra como base de los pretiles que, junto con el acabado del tablero serían lo último en ejecutarse. Estas lascas, que se obtenían del propio terreno, también servían para acuñar los mampuestos durante la construcción. Y esta fue la clave para dar con el sistema idóneo en la reconstrucción: la ejecución de la mampostería en seco acuñada con lascas, que una vez ejecutada sería rejuntada con mortero de cal.


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Pretil sur del pontón de La Cañada

La  imagen superior nos ofrece una imagen del pretil reconstruido casi en su totalidad, ya que aún no dispone de la parte de coronación. Podemos comprobar la integración de la parte reconstruida con la parte histórica, tanto a nivel cromático como a nivel de ejecución. Esto era una condición establecida desde proyecto, las nuevas partes reconstruidas tenían que quedar totalmente integradas con las históricas. Para no entrar en el terreno peligroso del “falso histórico” planteamos ejecutar una línea virtual que marcase la intervención a través de unas pequeñas placas de latón, que serán visibles en la cara interior del pretil. Esta línea queda justificada, además, por la presencia de otras líneas de pizarra que recorren todo el alzado sur del pontón.


Ejecución de la cimentación de los bancos del pontón de Casa Quemada

Al mismo tiempo que se realizaban los trabajos de reconstrucción en el pontón de La Cañada, se ejecutaron las cimentaciones de los futuros bancos que se dispondrán en las fachadas oeste de ambos pontones. La imagen superior representa fielmente lo crítico que resultaba este punto ya que en ningún momento el hormigón debía estar en contacto con la mampostería. Y así fue, a través de las sopandas de encofrado se pudo fijar esta distancia y ejecutar la cimentación sin problema. El resto de cimentaciones de los bancos y papeleras de las áreas de descanso no suponen ningún tipo de problema ya que se ejecutarán sobre las nuevas rampas de tierra. Pero de este tema hablaremos en el próximo post, así como de los acabados de dichas rampas y las catas arqueológicas que fue necesario realizar.

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