Arqueología

Desde el inicio del proyecto, incluso antes de la fase de la toma de datos, ya sabíamos que se tendrían que realizar ciertos trabajos arqueológicos en cada uno de los pontones, ya que era fácil adivinar que se habían depositado grandes capas de sedimentos en las áreas por las que discurría el antiguo Canal.

Como el sistema constructivo de cada uno de los pontones estaba muy claro, ya vimos que más adelante incluso se podría comprobar el modo exacto en el que se había ejecutado la mampostería, se plantearon dos catas arqueológicas, una en cada uno de los pontones, para obtener la altura total de cada uno de los puentes desde la cimentación, así como el tipo de cimentación.


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Posible encachado de canto rodado. Pincha en la imagen para ir al post donde se describe con más detalle.

Una vez se iniciaron los movimientos de tierras, aparecieron pequeñas agrupaciones de cantos rodados semienterrados que daban pie a pensar la posible existencia de un encachado completo de canto rodado en toda la sección del Canal. Por lo tanto, aunque esto no se había tenido en cuenta en ase de proyecto, sería muy importante tenerlo en el momento de ejecución de las catas arqueológicas.

Los puntos para la realización de las catas arqueológicas los escogimos teniendo en cuenta los nuevos datos, ejecutándolas en aquellos puntos que, con una sola cata, nos dieran información del posible encachado, de la cota de cimentación de los pontones y del tipo de cimentación.

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Cata arqueológica Pontón de Casa Quemada

Cata arqueológica Pontón de La Cañada

Las catas arqueológicas se ejecutaron en la zona norte de ambos pontones – aguas arriba – en el punto de inflexión del muro sobre el que apoya la bóveda. En el caso del pontón de La Cañada se realizó en el muro Este; en el pontón de Casa Quemada, por el contrario, en el muro Oeste.

Una vez finalizadas las catas podemos comprobar cómo aparecen dos tipos de acabados muy diferentes: uno más superficial en el ámbito norte del pontón de La Cañada, que desaparece por completo debajo de la bóveda; y otro, a un metro de profundidad de la cota actual del terreno, en el pontón de Casa Quemada. Este último aparece justo debajo de la bóveda y no continúa hacia las partes exteriores y los cantos rodados son mucho más planos, como si se tratara de la base del Canal sobre la que discurría el agua.

Al ser elementos tan puntuales,y no tener continuidad en el tramo estudiado por las catas, decidimos no realizar la excavación completa de la zona, ya que tras los resultados era muy arriesgado invertir parte del presupuesto en algo que probablemente no aportase ningún dato relevante.


Área norte del pontón de La Cañada tras la limpieza y excavación

Los trabajos arqueológicos los dimos finalizados con el relleno de ambas catas con el mismo material que se había extraído y con la limpieza y excavación manual de toda la zona norte del pontón de La Cañada, dejando vista la totalidad de la superficie de encachado que se ha conservado. Esta superficie tiene especial interés en el encuentro con el arranque del muro de la bóveda, donde parece que imita la traza de la misma pero en el pavimento, dando la sensación de que se trataba de un encachado decorativo a la par que funcional, para frenar la erosión del agua del Canal sobre los muros del pontón.


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Bocetos realizados en obra. Ismael PIzarro Muñoz

Pieza metálica aparecida durante la excavación. Posible cincel

Durante la realización de las catas arqueológicas fuimos dejando constancia de todo el proceso a través de fotografías y esquemas y bocetos. Cuando llegamos al terreno natural pudimos obtener un dato realmente sustancial, al aproximarnos a esta cota – un metro por debajo de la cota de terreno actual – comenzaban a aparecer lajas de pizarra. Fueron los vecinos del pueblo los que nos confirmaron que la aparición de esas lajas era algo muy habitual ya que el Canal de Cabarrús se había trazado sobre un antiguo cauce natural. Por tanto quedó resuelto también el pequeño misterio que se cernía sobre las cuñas de pizarra que se utilizaron en la ejecución de la mampostería de los pontones y como base para los pretiles del pontón de La Cañada.

El elemento metálico que aparece en la imagen superior apareció a aproximadamente 60 centímetros de la cota de terreno actual, en la cata arqueológica del pontón de La Cañada. Aunque aún tenemos que esperar el informe arqueológico, podría tratarse de una de las herramientas que utilizaron para labrar la piedra de los pontones, un cincel.

En ambos pontones, la cimentación no es más que la continuación del muro sobre un pequeño tacón que sobresalía apenas dos centímetros de la cara del muro. La altura total de los muros interiores, los de soporte de la bóveda, es de 2,3 metros, o aproximadamente 8 pies castellanos.

2 comentarios en “Arqueología”

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